MI HISTORIA

“Sé lo que quiero, tengo metas y opiniones. Dejadme ser yo misma; con esto me basta y me sobra”. Ana Frank.  

 Siempre me han contado que nací en Madrid (Chamberí) un 2 de junio de 1955 y que, al contrario de lo que explicaba nuestro gran humorista Miguel Gila, en casa sí me esperaban y mi madre sí estaba presente. Si he de ser sincera nunca he tenido recuerdos del evento pero, las experiencias vividas con quienes me lo relataban me demostraron que debía creerles, nunca me mintieron.

Estudié en  colegios de monjas, cosa habitual en aquella época, pero no puedo decir que mi experiencia haya sido negativa. Guardo gratos recuerdos de la relación con las otras niñas-jóvenes y con los niños-jóvenes del colegio de curas de la siguiente calle. Nunca supe por qué, pero siempre estaban muy cercanos: nos separaban de edificios pero nos dejaban que nos viéramos todos los días a la entrada y a la salida, y que organizáramos conjuntamente alguna que otra fiestecilla de fin de curso. ¡Qué lejano y qué arcaico me parece! ¿Seguro? Tendremos ocasión de analizar esa nueva tendencia que vuelve a defender la necesidad de separar la educación por sexos para asegurar que ambos se desarrollan convenientemente.

Siempre deseché los estudios de Ciencias; nunca aprendí a formular en química, por mucho que mi profesor lo intentara. Con el tiempo me di cuenta de  la transmisión de valores de la sociedad patriarcal: los únicos profesores que entraban en el colegio eran D. Ramón y D. Francisco, Física-Química y Matemáticas respectivamente. Las profesoras nos impartían el resto de las asignaturas. ¿Feminización de las profesiones? Esta situación tan extrema ya es impensable, ¿habrá tenido algo que ver la filosofía feminista, el esfuerzo de muchas mujeres que nos han precedido?

Desde mi juventud, en la época convulsa de los últimos años de la Dictadura, los años de la Transición y el resurgir de la Democracia, mis intereses siempre se han dirigido hacia la Comunicación y la Educación, decidiéndome por cursar estudios de Magisterio en la Escuela Universitaria –Pablo Montesinos- de Madrid.

Mi ejercicio profesional como “maestra” no ha sido tan extenso como hubiera querido, por aquello que decía John Lennon (y más gente) “La vida es lo que te va pasando mientras tú haces otros planes”.

Y planificando, planificando … para ejercer mi profesión, me trasladé a Sevilla desde Madrid, pero la política y la gestión en la Administración Local se cruzó en mi camino, en el año 1990, y tuve que reinventarme, con el vértigo y la ilusión de poder hacer realidad muchas de las cosas en las que siempre había creído.

Ha sido un tiempo de grandes experiencias que me ha permitido conocer la verdadera situación de muchas mujeres. Y desde esa óptica me  acerqué seriamente al Feminismo, filosofía que, como decía Montserrat Roig, “ha hecho pensar a la mujer en sí misma”,  y sentir ella misma y hacérselo comprender al resto de la sociedad, que debe dejar de ser solamente “cuidadana” para pasar a ser “ciudadana”, con todo lo que el concepto de ciudadanía lleva aparejado.

Mi trabajo diario durante todo este tiempo ha estado guiado por el deseo de impulsar actividades y programas que promocionaran el desarrollo de las mujeres, desde las Asociaciones y desde la propia Administración.  ¡Qué grato recuerdo el de aquel día de 1992 en que abrimos las puertas del Centro de Información a Ia Mujer de mi ciudad!

Hoy la vida, como a tantas otras personas, me lleva a una nueva reinvención de mi desarrollo profesional, una amiga me llama “incombustible”, y sigo manteniendo ilusión y ganas para conseguirlo; pero, aunque tenga que cambiar de lugar y de formas de hacerlo, siempre tendré el mismo objetivo: contribuir con mi experiencia y conocimientos al desarrollo de las mujeres y a la creación de redes que nos sirvan de apoyo. (La sororidad de la que habla la antropóloga Marcela Lagarde)

Pero todo esto, y lo que vendrá en el futuro, no lo he hecho sola.

Me han acompañado en este camino muchas mujeres, mi madre y mi hermana las primeras, de las que he aprendido y seguiré aprendiendo, y con las que he vivido imprescindibles momentos para mi crecimiento personal.

También he sentido el apoyo de esos hombres que siempre han defendido y siguen haciéndolo los derechos de las mujeres, y que en ocasiones han sufrido la incomprensión de su grupo de iguales por hacerlo.

Mi agradecimiento a todas esas personas, a todo lo que me han aportado, y muy especialmente a aquellas que echo de menos porque ya no están aquí.

Carmen Gómez

Mi currículum

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s