Aprovechando este 14 de febrero… ¿hacia dónde nos lleva el amor romántico?

EL AMOR ROMÁNTICOEquidad

 

 

 

Te vas porque yo quiero que te vayas, y a la hora que yo quiera te detengo.
Yo sé que mi cariño te hace falta,
aunque quieras o no, yo soy tu dueño.
(Ranchera La media vuelta, José A. Jiménez)

El amor está construido socialmente y es reflejo y producto de una sociedad determinada, es decir, las personas se perciben enamoradas, basándose en los paradigmas proporcionados por la cultura. En el proceso de socialización, a través de los distintos agentes, recibimos e interiorizamos los contenidos sobre las relaciones interpersonales, amorosas y de pareja. Estos constituyen una transposición de los valores imperantes en la sociedad patriarcal, en este caso en lo que se refiere a las relaciones entre hombres y mujeres. Simone de Beauvoir ya expresaba la subordinación y desigualdad de las mujeres cuando afirmaba que “El día en que sea posible que la mujer ame, no con su debilidad sino con su fuerza, no para escapar de sí misma sino para encontrarse, no para rebajarse sino para reafirmarse; aquel día el amor llegará a ser para ella, como para el hombre, una fuente de vida y no de peligro mortal”.

Es necesario abrir un espacio de reflexión y diálogo sobre el “mito del amor romántico”, que nos afecta  a todas las personas y que en el caso de las mujeres es una de las variables que sustentan las situaciones de violencia de género; teniendo en cuenta que la ideología sobre el amor y el romanticismo que nuestra cultura occidental nos transmite, consigue que, a estas alturas de nuestra historia, el matrimonio y la pareja sigan siendo núcleos fundamentales para la organización de nuestras comunidades.

El sociólogo suizo Denis de Rougemont, El amor y Occidente, explica  que nuestra cultura occidental, a través de su lírica, traslada un modelo amoroso que se caracteriza por:

  • La idea del amor  presupone el gusto por las desgracias, por los amores imposibles (Tristán      e Isolda, Romeo y Julieta)
  • Excesiva idealización  del amor y de la persona amada

De tal forma es así que, el amor feliz no tiene historia. Nuestra cultura no exalta el placer de los sentidos ni la paz de una pareja, ni el conocimiento y el respeto por la otra persona. Nos gusta el amor como sufrimiento, como una carrera de obstáculos sobre los que siempre triunfa. Quienes aman son más felices en la desgracia del amor que en la tranquilidad cotidiana del afecto mantenido.

En el modelo de amor romántico cabe hablar de un sujeto, el varón, y un objeto, la mujer. En la medida en que “el modelo de amor romántico que se propone a las mujeres, implica una renuncia personal, un olvido de sí mismas, una entrega total, que potencia comportamientos de dependencia y sumisión al varón”. (Bosch Fiol, 2007, p.13). No cabe hablar sino de “objeto” del amor. Abunda en este sentido, Esteban, Medina y Távora (2005, p.60) al considerar que “el amor sexual, amor romántico o pasional, por su conceptualización y por las experiencias amorosas que promueve, es parte intrínseca de la subordinación social de las mujeres”. Es notoria la relación estrecha entre la organización del amor y el ordenamiento desigual del mundo

En contraposición, los hombres son el sujeto del amor y del eros. Ocupan el centro y, en esa posición privilegiada reciben cuidados afectivos, sexuales, eróticos y atención gratuita y entregada por parte de las mujeres. El amor para los hombres es fuente de poder, autoestima, estatus y prestigio. Mientras que para las mujeres puede significar: inestabilidad, inseguridad y peligro. La entrega, la servidumbre, el sacrificio y la obediencia, así como la sumisión a otras personas, conforman la desigualdad por amor y son formas extremas de opresión.

Es durante nuestro proceso de socialización cuando aprendemos el significado de enamorarse y se nos muestran los elementos que debemos buscar en nuestras relaciones para llegar al convencimiento de que hemos encontrado “el verdadero amor para toda la vida”, entre los que encontramos el flechazo, el deseo de sacrificarnos por la otra persona, el olvido a nuestra propia vida, la sensación de la complementariedad con la otra persona (mi media naranja), el deseo y casi la necesidad de formar un todo indisoluble… proceso de socialización que hace mayor hincapié en la educación sentimental de las mujeres, desde la infancia: el empeño en que busquemos sin desfallecer al “príncipe azul”, no es gratuito.

Para las mujeres el amor se convierte en una razón de ser, tal como lo define Marcela Lagarde, Claves feministas para la negociación en el amor: “las mujeres hemos sido configuradas socialmente para el amor, hemos sido construidas por una cultura que coloca el amor en el centro de nuestra identidad. (…) Las mujeres vivimos el amor como un mandato”.

Nos enseñan que no es suficiente nuestra propia existencia sino que “sentimos” que tenemos que buscar el amor, materializado en la figura de una persona, ese amor ideal que nos “haga sentir plenas”, relacionándolo directamente con otro ideal construido socialmente, “el amor maternal”, que significa que todo lo da, que todo lo puede, es altruista, es un amor dependiente que va en detrimento de nuestra autonomía.

Nos pasamos la vida queriendo encontrar el amor, relacionándolo con ideales de un príncipe que nos cuida y nos hace sentir princesas. Un hombre o mujer que idealizamos y que se convierte en el eje de nuestra felicidad.

Y cuando éste llega, ¿qué pasa si descubrimos que hubo infidelidad, violencia o excesos? Que nos vemos involucradas en relaciones que no nos satisfacen; que nos enfrentamos a rupturas que no podemos aceptar o que nos desgastamos tratando de encontrar una respuesta a ¿por qué, si se lo di todo, no se quedó conmigo?

El vacío que nos causa no tener pareja es uno de los más grandes miedos de las mujeres.

mi media naranjaLos mitos que rodean al amor romántico perviven en nuestros días,

forman parte de la cultura que consumimos (series de TV, películas, cómics, revistas…) y son el conjunto de creencias compartidas sobre la supuesta verdadera naturaleza del amor.

Siguiendo la clasificación que establece Yela (2002) son:

  • Mito de la “media naranja”: creencia en que elegimos a la pareja que teníamos predestinada.
  • Mito del emparejamiento o de la pareja: creencia en que la pareja heterosexual y monógama es algo natural y universal.
  • Mito de la exclusividad: creencia en que es imposible enamorarse de dos personas a la vez.
  • Mito de la fidelidad: creencia en que todos los deseos deben satisfacerse con una única pareja.
  • Mito de los celos: creencia en que los celos son signo y requisito de amor.
  • Mito de la equivalencia: creencia en que el “amor” y el “enamoramiento” son equivalentes.
  • Mito de la omnipotencia: creencia en que “el amor lo puede todo”
  • Mito del libre albedrío: creencia en que los sentimientos amorosos son absolutamente íntimos y no están influidos por otros factores.
  • Mito del matrimonio o de la convivencia: creencia en que el amor romántico-pasional debe conducir a la unión estable de la pareja y constituirse en la única base de la convivencia de la pareja.
  • Mito de la pasión eterna o de la perdurabilidad: creencia en que el amor romántico y pasional debe perdurar toda la vida.

Usar los mitos románticos como modelo genera expectativas que son difíciles de conseguir y que provocan conductas negativas que, a su vez, perjudican más la relación.

Es necesaria, por tanto, una resocialización del concepto de amor, de los modelos amorosos deseables y de los modelos masculinos y femeninos basados en el afecto y en la confianza, el compromiso emocional y la reciprocidad” (Bosch, Ferrer, 2007,)

“Entre las características que, a mi juicio, pueden procurarnos relaciones amorosas más igualitarias y felices se encuentran la individuación, la asunción de las elecciones personales como una forma de ejercer nuestra libertad, la correspondencia entre las partes, la búsqueda de la justicia y la armonía, la interdependencia y la negociación continua, con sus consiguientes pactos, para lograr un fortalecimiento del vínculo y trabajar por el proyecto común”. Nieves Simón Rodríguez, forma parte del Aula de Formación y Debate Feminista de la Sede de la Universidad de Alicante, y de la Plataforma Feminista de Alicante.

Tenemos que mirarnos a nosotras mismas para querernos, porque es el principio del camino hacia el amor con otras personas.

Te quiero

Si quieres profundizar:

1.- Coral Herrera Gómez expone que el romanticismo es el mecanismo cultural más potente para perpetuar el patriarcado

http://www.pikaramagazine.com/2012/11/la-violencia-de-genero-y-el-amor-romanticocoral-herrera-gomez-expone-que-el-romanticismo-es-el-mecanismo-cultural-mas-potente-para-perpetuar-el-patriarcado/

2.- Interesantísima entrevista a Mari Luz Esteban sobre el amor, realizada por Maite Asensio Lozado y traducida del euskera por Maialen Berasategi, recogida originalmente por Pikara Magazine el 27 de marzo de 2012.

http://generandolecturas.wordpress.com/2013/02/11/entrevista-a-mari-luz-esteban-autora-de-critica-del-pensamiento-amoroso/

machismoigualamos

 

 

 

 

 

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10 respuestas a Aprovechando este 14 de febrero… ¿hacia dónde nos lleva el amor romántico?

  1. olgabaselga dijo:

    Estupendo, Carmen, y gracias. Al igual que Beatriz Gimeno, aprovechas el día de San Valerntín para tratar el tema, y acertadamente -como ella- citas a Coral Herrera. Es en días como éste, y leyendo artículos como los vuestros, que es más necesario recordar el origen de la desigualdad entre géneros (o roles de género) en cuanto a la pareja. También es leyendo reflexiones como las vuestras que más me alegro de ser lesbiana, aunque algo -poco, pero algo- de esa mentalidad tammbién afecte al amor entre mujeres.
    Un beso.

    • Tenemos que esforzarnos por lograr unas relaciones amorosas en igualdad y con la base en el respeto a la otra persona, independientemente de su sexo. No siento ni alegría ni tristeza por ser heterosexual, me parece que es relevante solo en el momento que decido mantener una relación sexual, el resto del tiempo de mi vida soy persona. Un saludo.

  2. reyes dijo:

    Gracias por tus reflexiones Carmen, sin duda en esta voragine “amorosa” hay que pararse a ver que hay detras de los corazones rojos y sobre todo de las flechas que los atraviesan, es sin duda un simbolo de lo que no debe ser el amor, un corazón lacerado. Hoy como cualquier otrro dia brindo por un corazon que late a su ritmo.

    • Querida Reyes, sabemos que sigue siendo importantísimo seguir mostrando las redes que esta sociedad patriarcal sigue urdiendo para mantener a las mujeres en su posición de sumisión, esperando al príncipe azul.
      El Feminismo sigue siendo necesario, más en este momento de involución que vivimos, y tenemos que seguir dándolo a conocer sobre todo a las personas más jóvenes. La Igualdad real aún no la disfrutamos.
      Un saludo

  3. Qué buena reflexión. Creo que precisamente andamos en ello, en esa transición desde una forma de comprender las relaciones de pareja a alguna otra cosa, se verá qué.

    • Espero que no volvamos a construir modelos concretos a seguir y socialmente aceptados, sino que cada persona decida qué quiere y con quién quiere; eso sí, basándose siempre en la Igualdad y el respeto.
      Un saludo

  4. Dani dijo:

    Muy buenas las reflexiones, pero no nos olvidemos que nos es una afeccion de solo las mujeres, hay mujeres que hacen lo mismo con los hombres, en las que el sujeto es la mujer y el objeto el hombre. Muchas veces las mujeres podemos ser muy crueles…

    • Las mujeres podemos ser crueles y maravillosas porque somos personas; lo que no podemos es ser propiedad de nadie, ni tener sentimientos de inferioridad que nos lleven a la obediencia, a la pérdida total de la autoestima, …
      No caigamos en esta tentación actual a la que nos están induciendo la sociedad patriarcal y los nuevos micromachismos: “las mujeres también lo hacen”, pensemos solamente en las estadísticas y analicemos la realidad con datos. ¿Conoces a algún chico esperando a su princesa?
      No permitamos que nos convenzan de que ya debemos pararnos en la exigencia de nuestros derechos.
      Un saludo

      • olgabaselga dijo:

        Efectivamente, Carmen. Basta con escuchar a las chicas jóvenes cuando hablan -suspiran- de sus ídolos y héroes, soñando cómo se entregan a ellos para hacerlos felices, mientras los chicos de su misma edad limitan sus deseos a lo sexual. De esa desigualdad en los modelos sentimentales sólo puede salir frustración y violencia.

  5. Socializante dijo:

    Hola, soy nueva en esto de los blogs y he caído en este por casualidad! Me ha encantado tu artículo porque está muy bien escrito y utilizas buenas fuentes, además del tema tan interesante. Estoy completamente de acuerdo con tu comentario anterior, sobre la tentación actual de los “nuevos micromachismos”. Creo que es fruto de la dualización de la realidad, al pensar que el feminismo es igual de injusto que el machismo porque discrimina al hombre (lo cual es erróneo).

    Es muy interesante el tema desde el punto de vista del psicoanálisis, también. Hay una psicoanalista, creo que era Laura Vaccarezza, quien decía que la media naranja nunca encaja. En realidad siempre se trata de pedazos de naranja que no terminan de encajar del todo.

    Pero supongo que esa idea del amor no vende.

    Te mando un saludo, si tienes tiempo, te invito a que te pases por mi blog!!

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