El derecho a la conciliación de la vida personal, laboral y familiar

¿Hacia dónde está derivando el derecho a conciliar? ¿Nos vamos las mujeres de nuevo a casa? ¿Volveremos a ser “el ángel protector del hogar y la familia?

Parece que en estos últimos tiempos se empieza pensar que las políticas relacionadas con la conciliación de la vida personal, familiar y personal son prescindibles: “en estos momentos nos acucian problemas más graves, y esto puede esperar”, es una aseveración que se escucha cada vez con más asiduidad.

Si en ningún momento deben ser prescindibles las políticas de conciliación de la vida personal laboral y familiar, porque hombres y mujeres debemos dar respuesta a estas facetas de nuestras vidas, menos lo deben ser ahora, cuando la sociedad necesita del esfuerzo de cada una de las personas que la componen, para desarrollarse y encontrar el nuevo escenario de futuro.

Nada debe repensarse sin el criterio de la mitad de la población en la toma de decisiones, pero parece que no todo el mundo piensa así

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/06/08/actualidad/1339180426_595549.html

La crisis económica, realidad o estafa, que estamos viviendo tiene una incidencia especialmente grave sobre las mujeres, porque los estereotipos culturales siguen funcionando y los diferentes gobiernos toman las medidas más drásticas de recortes sobre las leyes que inciden en la Igualdad y la Conciliación, ¿tendrá esto algún objetivo oculto?

Parece como si durante todo este tiempo de esfuerzos para adquirir nuestros derechos como personas, simplemente “alguien” se sentía magnánimo, nos los otorgaba y ahora llega el tiempo de arrebatárnoslos de nuevo.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/06/10/actualidad/1339351667_136511.html

Deberíamos hacernos esta pregunta, ¿Por qué con estas medidas que dificultan la conciliación, reducen los servicios públicos en educación infantil y en la ley de dependencia, siempre se perjudica en mayor medida a las mujeres?

Sencillamente porque la Igualdad que estamos viviendo es, en gran medida, un espejismo.

Y esto, por varios motivos:

1.- Los salarios de las mujeres, para trabajos de igual valor, son inferiores; por lo tanto, si alguien tiene que dejar de trabajar en una familia para atender a las personas dependientes, mayores o menores, ante la disminución de los servicios públicos, esa será la mujer.

2.- Como la responsabilidad real de la familia sigue estando a cargo de la mujer, el empresariado, ante la poca oferta y la mucha demanda, opta por la contratación de hombres de los que se presupone menor absentismo laboral.

3.- Muchas voces en la sociedad empiezan a levantarse pensando que ante la gravísima situación de desempleo que estamos viviendo, el escaso empleo debería repartirse: mejor una persona trabajando en cada familia.

Ahora más que nunca son necesarias las medidas de conciliación, trabajando para conseguir que cada vez sean más los hombres que las defiendan y que se responsabilicen de acogerse a ellas.

No podemos permitir que los derechos conseguidos se nos escapen de nuevo, ni dar crédito permanentemente al argumento de que “no hay dinero” para que quienes nunca han creído en la Igualdad entre mujeres y hombres, se salgan con la suya.

Si pensamos en las personas que están en el desempleo, ¿afectarán estas políticas a la empleabilidad de mujeres y hombres en la misma medida?

Si las empresas, al menos en su mayoría, defienden que el mejor capital que tienen son sus recursos humanos, deberían hacer un esfuerzo por poner en marcha en su entorno estas políticas de conciliación, estableciendo Planes de Igualdad que sean su distintivo, obteniendo al mismo tiempo una imagen positiva hacia el exterior que redundará también en beneficios económicos.

Un buen clima laboral beneficia a la productividad de la empresa, consigue la implicación de trabajadoras y trabajadores en el proyecto, y se consigue siempre con la flexibilidad de horarios, con una política salarial no discriminatoria, con la potenciación de las  carreras profesionales de la plantilla en igualdad entre hombres y mujeres, etc.

Pero si, cuando ya se había llegado a estas conclusiones en el entorno empresarial, las mujeres nos convertimos de nuevo, en nuestra edad fértil, en un coste añadido para el empresariado, ¿cómo le llamamos a esto? DISCRIMINACIÓN, INVOLUCIÓN, DIVISIÓN SEXUAL DEL TRABAJO…

De nuevo las medidas que nos perjudican,  si el empresariado tiene que asumir el 30% de los costes de la baja por riesgo durante el embarazo o la lactancia, ¿contratará a hombres o a mujeres?

http://www.expansion.com/2012/06/21/economia/1340312609.html

¿No se le ocurre otra cosa  Sra. Ministra para paliar la crisis económica?

Con todo esto, parece que estamos asistiendo a una potenciación de los roles de género, en relación al cuidado y la atención a las personas dependientes, que todo lo que está ocurriendo apunta en esa dirección.

Será real la depresión económica, pero lo que ya no es tan lógico es el planteamiento que se está haciendo para salir de ella.

Por mucho que analicemos y que tratemos de entender las decisiones que se están tomando, siempre llegamos a la misma conclusión: las más perjudicadas somos las mujeres y nuestro derecho a ser independientes y a tomar las decisiones sobre nuestra vida que creamos convenientes, en definitiva a defender nuestros derechos humanos, nuestros derechos como personas: Pasar de “cuidadanas” a “ciudadanas”.

Estamos en un momento de involución en referencia al desarrollo que hemos experimentado en los últimos tiempos, y necesitamos potenciar las redes para sentirnos apoyadas entre nosotras. Más aún, necesitamos estar vigilantes, porque la cultura patriarcal está utilizando todas sus armas para que, incluso con el apoyo de algunas de nosotras, entendamos que debemos actuar como “el ángel de la guarda” de nuestra familia.

¿Qué pasa con esa supuesta “bondad” de la lactancia materna por más de doce meses”, y en todas las tomas?

¿Qué pasa con esas teorías actuales que dicen que los niños o niñas que asisten a las guarderías antes de cumplir un año, serán personas con conflictos emocionales durante toda su vida?

¿Y esa otra que dice que la voz que más tranquiliza a un/a bebé es la de su madre?, se me ocurre que a lo mejor es porque la conoce más que a ninguna otra.

¿Por qué las niñas vuelven a esperar a su “príncipe azul”?

Mantengámonos alerta y seamos, junto con los hombres que nos apoyan, vigilantes en nuestro entorno. No permitamos que ninguna mujer sienta que se le niegan sus derechos o que se le impide desarrollar su proyecto de vida.

!SI NOS QUEDAMOS QUIETAS, RETROCEDEMOS!!!

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en De todo un poco. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s