España reduce su brecha digital de género de un 26% a un 7,5%

Entre los años 2004 y 2010, según el estudioLa brecha digital de género en España: análisis multinivel (España, Europa, Comunidades Autónomas)”, realizado por el Observatorio e-igualdad de la Universidad Complutense de Madrid y financiado por el Instituto de la Mujer, presentado el pasado 18 de mayo.

La brecha digital ya no se centra sólo en el acceso a Internet si no que cada vez más, evidencia una mayor diferencia de género en el uso de las nuevas tecnologías.

Pero, ¿qué es la brecha digital? En el año 2001 un documento de la OCDE, Understanding the Digital Divide, definía el término como: “La división o brecha entre individuos, hogares, negocios y áreas geográficas de diferentes niveles socioeconómicos con respecto tanto a sus oportunidades  de acceso a las tecnologías de la información y la comunicación como al uso de Internet para una amplia variedad de actividades”.

Por tanto, esta división no  solo es tecnológica sino también, y mucho más importante, social. Separa a los países del Norte de los del Sur, a las diferentes comunidades en el interior de cada país y, en cada punto del mundo, a las mujeres de los hombres; haciendo que ellas se enfrenten con desventaja a las tecnologías y la sociedad de la información.

Además, analizar la situación de la incorporación a las Tecnologías de la Información y la Comunicación desde una perspectiva de género, conlleva la necesidad de diferenciar la existencia de varias brechas digitales, de carácter y alcance diferente:

  • La  primera brecha digital de género aparece en el acceso a la tecnología.
  • La  segunda en la utilización y habilidades que se hace de ella y marca el grado de incorporación efectiva a la misma.
  • Finalmente, todo indica que existiría una tercera brecha digital de género,      circunscrita al uso de los servicios TIC más avanzados.

En este sentido, como datos más significativos de este estudio encontraríamos:

  • En el acceso a Internet  la Brecha Digital de Género se ha reducido, pasando de 26 puntos en 2004 a  7’5 en 2010. Sin embargo, las diferencias entre hombres y mujeres se incrementan a medida que las tareas implican un mayor grado de habilidad      técnica.
  • El estudio apunta que la inclusión digital avanza en España, pero la brecha entre hombres y mujeres persiste.
  • Con respecto a Europa, España aumenta su Brecha Digital de Género en el uso de comercio electrónico, pero la reduce, situándose por encima de la media europea, en acceso a Internet desde dispositivos móviles o en la creación de contenidos propios en páginas web.
  • En cuanto al tipo de uso, mientras ellos prefieren contenidos vinculados al ocio y al consumo, ellas recurren más a servicios relacionados con el bienestar social (empleo,     salud y formación).
  • Las conclusiones para el comercio electrónico, incluido en la segunda Brecha Digital de Género, indican que, en general, las españolas lo utilizan menos, pero superan a los hombres en la adquisición de productos de alimentación (34’6 puntos), entradas para espectáculos (20’3 puntos) o medicamentos (19’4 puntos). Los hombres adquieren en mayor medida equipos informáticos (60’8 puntos), juegos de ordenador (58’8 puntos) o acciones y seguros (50’3 puntos).
  • La tercera Brecha Digital de Género, relativa a los usos avanzados de Internet, se ha      reducido significativamente en 2010 e incluso ha alcanzado ventajas femeninas en algunos apartados. No obstante, en la conexión a Internet mediante dispositivos móviles, el domino masculino es claro y el grado de desigualdad no es menor entre los más jóvenes. La formación tampoco contribuye a disminuir esta brecha, alcanzándose el mayor grado de desigualdad entre la población con estudios universitarios.

¿Por qué la brecha digital de género sigue existiendo e incluso haciéndose más amplia, a pesar de que en los últimos tiempos nos parecía que los datos indicaban lo contrario?

En primer lugar, por ser la base,  la educación sigue apostando por los roles de género y dirige a las mujeres hacia estudios profesionales no precisamente tecnológicos, manteniendo la división sexual del trabajo.

Se sigue pensando, en muchos casos, que las mujeres estamos mejor dotadas para “las letras”, que en un mundo de hombres “las ciencias” será más difícil que sean entendidas nuestras necesidades: maternidad, asistencia a nuestros hijos o hijas, a las personas dependientes …

Las Nuevas Tecnologías (NNTT), y ahora las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), están diseñadas por hombres y para hombres y para ser utilizadas en el ámbito público del trabajo productivo.

Las mujeres hemos llegado más tarde a este mundo, y con mucho miedo porque carecemos de formación específica y del tiempo razonable para acceder a ella: aumenta el número de usuarias, pero aparecen otras formas de división en referencia a las capacidades. La corresponsabilidad y la conciliación de la vida personal, familiar y laboral, aún no son una realidad.

En último lugar, y muy importante en este momento, al tener las mujeres trabajos más precarios y con salarios más bajos, las familias optan porque sean ellas las que retornen a casa para disminuir los gastos de atención a las personas dependientes, mayores o menores.

Si a esto le añadimos el número de mujeres que están en desempleo …

Pero, a pesar de todo esto las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) ofrecen nuevas y buenas oportunidades para las mujeres:

  • Relacionarse con otras personas
  • Búsqueda de empleo
  • Formación
  • Información
  • Hacer trámites de forma más      rápida
  • Participar, opinar …

¿Qué hacer para reducir la Brecha Digital de Género?

Los proyectos que abordemos, deberá planificarse desde un enfoque de género: analizando desde el principio las diferencias de roles entre unas y otros, interviniendo sobre el modelo tradicional y tratando de visibilizar a las mujeres, para corregir cualquier desequilibrio.

Teniendo en cuenta que en el seguimiento y la evaluación deberemos medir las consecuencias que nuestros proyectos tendrán sobre nuestro público objetivo, son claves las acciones de promoción de la participación de mujeres en Internet, sería importante:

1.- Trabajar el empoderamiento de las mujeres como una herramienta muy útil para que se sientan partícipes de su propio proceso de capacitación ante las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs).

2.- Tratar de que las Tecnologías de la Información y Ia Comunicación (TICs) aborden temas que a las mujeres les sirvan en su cotidianeidad, así como tener muy en cuenta algunos aspectos como la conciliación y uso diferencial de tiempos y espacios que las mujeres tienen en relación a los hombres.

3.- Potenciar el trabajo en redes entre mujeres,  como una de las claves  para la participación y el empoderamiento de mujeres ante las Tecnologías de Ia Información y la Comunicación (TICs).Con esto se consigue también un modelo de comunicación horizontal más democrático y solidario.

En este sentido, y para terminar, la catedrática de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid y principal investigadora del informe, Cecilia Castaño, ha apuntado que la brecha digital de género es “un problema” ya que la habilidad para utilizar Internet supone “mejores resultados académicos y mejores empleos”.

Brecha digital en España

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